Sonidos del Mar: Escuchando las profundidades de los océanos. Estudio de los efectos del ruido de las actividades humanas en los ecosistemas marinos
Investigador principal: Michel André (Laboratorio de Aplicaciones Bioacústicas de la Universidad Politécnica de Cataluña)
Descripción:
El ruido en el mar ha existido siempre, de manera natural o biológica. No obstante, debido a su carácter reciente y no controlado, la introducción masiva de fuentes sonoras artificiales se ha convertido en una amenaza para su equilibrio, incluso más importante que cualquier otra contaminación a la que se enfrenta el medio marino.
Los cetáceos, en calidad de depredadores superiores de la cadena alimentaria, han evolucionado desde hace millones de años alrededor de la percepción acústica del medio y representan unos bioindicadores naturales del equilibrio acústico de los océanos. Comprender mejor la percepción del medio y los mecanismos de comunicación de estos mamíferos significa investigar para la conservación de los ecosistemas marinos y el desarrollo sostenible de las actividades humanas en el mar.
Recientemente se han manifestado una serie de problemas directamente asociados a fuentes sonoras de origen humano, como el incremento de la mortalidad de cetáceos (delfines y ballenas) por colisiones con barcos o el varamiento en masa de ballenas después de maniobras militares. Además, el cambio climático, al modificar los parámetros de salinidad, presión y temperatura, distorsiona la manera en la que el sonido se propaga y, por tanto, la visión del entorno de los cetáceos, motivo por el cual cada vez les resulta más difícil comunicarse entre ellos e incluso orientarse.
El LIDO (Listening to the Deep-Ocean Environment), que lidera el Laboratorio de Aplicaciones Bioacústicas (LAB) de la Universidad Politécnica de Catalunya, es un proyecto europeo enmarcado en la Red de Excelencia ESONET (European Sea Observatories Network). Incluye la detección de riesgos geofísicos (terremotos y tsunamis), así como el control en tiempo real de los efectos del ruido asociado a actividades humanas en los ecosistemas marinos, en especial en los cetáceos, mediante sensores sumergidos a grandes profundidades (superiores a los 2.000 metros). Recientemente se incorporó a esta red europea de infraestructuras marinas un observatorio sumergido en Barcelona (Vilanova i la Geltrú), que se sitúa a 4 km de la costa. Este observatorio está equipado con sensores acústicos y visuales, entre otros dispositivos oceanográficos, y está conectado a tierra por un cable de fibra óptica.
El proyecto Sonidos del Mar: Escuchando las profundidades de los océanos que propone el Laboratorio de Aplicaciones Bioacústicas (LAB) de la Universidad Politécnica de Cataluña consiste en proporcionar a los visitantes del Zoo la posibilidad de escuchar los sonidos marinos a través del desarrollo de herramientas de análisis en tiempo real de los acontecimientos acústicos (naturales, biológicos o artificiales) de la costa de Barcelona. Los visitantes pueden escuchar los sonidos que se producen cerca de la costa catalana, pero también en directo los de las otras plataformas distribuidas por toda la geografía europea de la red de excelencia ESONET, mediante un espacio web especialmente desarrollado con esta finalidad.
Esta conexión con el medio marino a través de la acústica permite a los visitantes comprender uno de los retos modernos y más urgentes de la ciencia: devolver al mar un equilibrio acústico vital, un espacio natural de sonidos y silencios. Además, este proyecto permite comparar el medio natural de los delfines del Zoo y comprender su relación con los sonidos en su medio natural, a fin de mejorar su entorno acústico.






